¡Buenos días! Hoy vengo con toda mi actitud zen a hablaros del apego.
Estas semanas como habréis visto he estado un poco menos por aquí, estoy inmersa en un proyecto personal que hace que requiera más tiempo para trabajar en ello y entre todos los viajes, las redes sociales, el blog a veces tengo que priorizar y he necesitado aislarme un poco para poder centrarme en lo que tenía delante.
A veces cuando queremos mirar bien en nuestro interior, es importante eliminar las distracciones y escucharnos un poco. Si no la vida va siendo un continuo «to do list» en el que enlazamos una cosa detrás de la otra y no nos paramos a pensar.
Pero mi cita con vosotros de los viernes no podía faltar y hoy estoy aquí en modo zen para contaros y proponeros muchas cositas.
Actitud zen
Y ya que hablamos de actitud zen, lo primero que quería contaros es que esta semana estoy probando la ZenPad S 8.0 de Asus, para trabajar que me han dejado gracias a su campaña #ZenPadExperiencie. Si queréis probarla gratis durante 6 semanas podéis registrados aquí con mi código QSPS3B. Hay 14 disponibles así que si os interesa daros prisa para ser uno de los afortunados.
Yo llevo unos días trabajando con ella y estoy encantada con las las fotos y vídeos que hace y también la uso para seguir los entrenamientos de NTC desde ahí o escuchar música relajante y ponerme a hacer Yoga. Luego os enseño el vídeo para que probéis una nueva rutina.
El apego
Esta semana además sabéis que se celebraba el día internacional contra la violencia de género. Siempre que se habla de este tema, me cuesta imaginar cómo se puede llegar a este tipo de situaciones. Por ambas partes, por la parte del maltratado y de la maltratada. Sin embargo, trato de desarrollar la empatía necesaria para ponerme en la situación de la víctima y me doy cuenta de que el apego, es una de las causas de que hoy en día esto siga pasando.
Hace poco leía una entrevista a Walter Riso, a raíz de su libro «Despegarse sin Anestesia» cuyo titular afirmaba que el apego es uno de los mayores motivos de sufrimiento de nuestra sociedad. Es algo sobre lo que he leído bastante ya que la mayoría de los libros orientales o de filosofía budista tratan sobre ello, y siempre me ha hecho pensar.
A los que nos vemos lejos de situaciones como estas, nos puede parecer muy lejana esta situación, incluso no entenderla. ¿Cómo puede permanecer cerca una persona de alguien que le hace daño? Sin embargo, si lo analizamos profundamente, descubrimos que el apego de alguna manera de otra, se da en nuestras vidas, aunque no sea en la relación de pareja.
Y si no pensemos un momento en qué significa estar apegado a algo o alguien.
- Algo se convierte en apego cuando su deseo es insaciable, hagas lo que hagas no se satisface.
- Perdemos el autocontrol, no somos capaces de regular nuestra conducta, no somos capaces de manejar nuestro destino de manera interna. La capacidad de mandar sobre nosotros mismos. Soy incapaz de decir no, de negarme, incluso de revelarme contra determinadas cosas porque no vayan con mis principios.
- No estar con el objeto del del deseo, me genera malestar, y aparece el síndrome de abstencia.
- Y además persistimos en la conducta del apego a pesar de que sepa que va a ser dañino para mi y mi salud.
Pensamos que esa vinculación nos va a hacer felices, que nos proporcionará seguridad y le dará sentido nuestra vida, sientiéndonos realizados a partir de ahí. Sin embargo, nos volvemos incapaces de renunciar a un deseo , renunciando a nuestra voluntad. Perdemos la capacidad de disfrutar de la vida y vivimos cada día menos en nosotros mismos.
El apego hace que perdamos nuestra libertad de vivir plenamente, perdemos la tranquilidad porque entra en juego el miedo y este nos coarta, nos aleja incluso de nuestros valores. Finalmente, pierdes también la alegría. Tu mente está tan metida en invertir recursos que pierde la posibilidad de disfrutar la vida con muchas otras cosas, te absorbe.
Creo que en mayor o menos medida todos tenemos un objeto de apego en nuestras vidas, y es importante reconocerlo para intentar librarnos de él.
Liberarnos del apego
Esto es lo más complicado de todo y requiere de un trabajo diario para aproximarnos a vivir con la habilidad de aceptar profundamente la realidad cambiante que nos rodea. Sin juzgar, sin fijación en los contenido emocionales, con libertad y lo más importante, sin apego.
En Oriente se presenta el mundo como una realidad cambiante, en el que todo es transformación y movimiento constante. De alguna manera, se preparan para la pérdida, para no conseguir siempre lo que se quiere. Se educa para aprender a adaptarse a ello y seguir hacia delante, porque la vida es eso, movimiento y cambio.
Para nosotros, sin embargo, la palabra apego tiene connotaciones positivas. Creemos que queremos mucho a alguien cuando nos sentimos apegados, con esa sensación de te necesito y esto en principio parece un sentimiento bonito e incluso romántico. Realmente es una relación de dependencia, en las que tu supervivencia emocional depende de algo o de alguien.
El problema de esta relación de dependencia, es que nos entregamos y nos ponemos en manos de algo sin aceptar que es susceptible de cambio.
Si pones tu felicidad o tu seguridad en manos de algo o alguien, estás completamente expuesto a la pérdida y no estamos educados para superarlo. Cuando esta llega, viene acompañada de la frustración y el desánimo.
No se trata de suprimir las emociones, sino las dependencias emocionales. Para mi la familia, mis amigos y mi pareja son lo más importante, tan importante que a veces me cuesta hacerlo desde la no necesidad. No podemos poner toda nuestra felicidad en manos de nada ni de nadie. Se puede querer sin necesitar, podemos entregarnos sin perdernos a nosotros mismos por el camino.
En la persecución de nuestros nuestros objetivos pasa un poco lo mismo. Está bien creer que podremos alcanzar nuestros sueños, porque esto, nos da fuerza para seguir cada día hacia delante. El problema es, cuando ponemos en ese objetivo toda nuestra ilusión y esperanza, de tal manera que si no lo conseguimos todo se desmorona.
No se trata de necesito conseguirlo , sino de quiero conseguirlo. En el primer caso, si no consigo, me frusto y en el segundo si no lo consigo tengo un motivo más seguir intentándolo.
Para mi todo lo relacionado con la cultura oriental me ha ayudado a mantenerme más fuerte en mis valores a lo largo de mi vida. Quizá por eso también el Yoga está presente en mi vida en los momentos que más lo necesito. Hacer yoga me relaja, me permite pasar tiempo conmigo misma, concentrándome tan sólo en lo que estoy haciendo. Y eso me ayuda a liberar mi mente del «mundanal ruido».
La secuencia que hoy los propongo, requiere equilibrio y concentración y sirve para empezar a trabajar un ejercicio que el otro día puse en instagram y me preguntastéis como se hacía.
Lo he subido a Vimeo porque en Youtube me capaban la música y me gusta como queda la secuencia con esta canción que además me apasiona. (Hello de Adele) Si en la parte final no llegáis a agarrar el pie por el talón podéis sujetar la pierna por donde alcancéis. Tratad de bajar en el ejercicio hasta donde os sintáis seguros con vosotros mismos.
Y para despedirme hoy, una frase que he pensado mucho estos días.
La vida es un camino en el que cada paso que doy en la buena dirección me ayuda a ganarme a mi mismo.
Disfrutad del fin de semana por delante y amar a todo y todos los que os rodean con fuerza y sin apego.
Un abrazo
Pau













