Es probable que el Maratón de Chicago quede archivado en mi memoria como uno de los días más bonitos de mi vida. A veces me dicen que soy un poco exagerada, y yo siempre digo que no es así, que lo que soy es positiva, o risueña, pero lo que es seguro es que fue un día en el que me sentí muy feliz y afortunada.

Mi primera maratón, Madrid, en Abril de este año fue absolutamente maravillosa, como os contaba de resumen en este post. Fué súper bonito el apoyo de tanta gente, la animación de caras conocidas por muchos lados del recorrido y la compañía de mis pacers y amigas. No lo olvidaré nunca, como dije, más que una maratón, lo recuerdo como una fiesta en la que no paré de sonreír, saludar e incluso hablar gran parte del recorrido.

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De alguna manera, todo eso me había dejado una sensación muy bonita, pero extraña a la vez. Como si no hubiera sido ni yo, ni mis piernas las que recorrieron ese precioso maratón de Madrid. No sé muy bien cómo explicarlo. Lo hice muy suave, en 4 horas,12 minutos, lo que viene siendo un ritmo de 6min/km que es mi ritmo de rodaje suave. Disfruté muchísimo, desde luego, pero me quedé con la sensación de que necesitaba repetir la experiencia de una manera más íntima, más “yo conmigo misma”

Cuando surgió la oportunidad de hacer el Maratón de Chicago, no me quedaba mucho tiempo para prepararme. Era pleno verano y aunque no había dejado de correr prácticamente desde la maratón de Madrid, mis entrenos estaban siendo más orientados a mejorar velocidad que a pensar en otro maratón. Es decir, estaba haciendo más series y nada de tiradas largas. Había que tomar una decisión y quise confiar en que mis piernas todavía tenían el entreno de Madrid, y que con un par de meses podría recuperar los rodajes largos.

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Es por eso, que durante todo el verano me habéis estado viendo corriendo por allá donde iba con bastante frecuencia. No sabía si me daría tiempo a llegar suficientemente preparada y por eso hasta poco antes de ir hacia Chicago no quise contar nada de esta aventura. Como digo siempre, para mí el maratón es un tema muy serio y si veía que no estaba preparada para ello no me hubiera puesto en la línea de salida. Habría ido para no perder los billetes a animar a mis compañeros.

Pero como os decía tenía una motivación muy importante. Me hacía mucha ilusión correr esta maratón de una forma tan íntima,  como un ejercicio de conocerme un poco más a mí misma. Y me alegro muchísimo de haberlo hecho porque 4 horas (bueno, 3.52) corriendo sola, aunque muy rodeada, dan para pensar bastante y estar mucho con uno mismo. Pensé muchas cosas y en muchas personas y saqué  algunas conclusiones que quería compartir con vosotros.

Así fue mi Maratón de Chicago

Lo primero de todo, cuando llegué a la línea de salida me pregunté cuál era realmente el motivo de estar allí. Por quién lo estaba haciendo y qué quería demostrar. Intenté ser lo más sincera posible conmigo misma, porque creo que hoy en día, con la invasión de las redes sociales, es fácil caer en el  hacer cosas casi más para contarlas que porque realmente las queramos o las disfrutemos. Este riesgo es más grave si cabe en mi nueva vida, ya que de alguna manera mi trabajo y las redes sociales van absolutamente de la mano. Por lo tanto, esto es algo en lo que trato de estar muy atenta, porque creo que es muy sencillo caer aquí y desde luego es algo que no quiero para mí vida.

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Como digo siempre, para mí la diferencia está entre contar lo que haces o hacer para contar. Es una barrera muy fina, pero para mí, muy firme a la hora de tomar mis decisiones. Tengo claro que me encanta contar mis experiencias, pero que mi vida ha de ser mucho más plena que lo se vea a través de las redes sociales,  que lo que aparente. Que lo más importante en esta vida, son las personas a las que quieres y con quién quieres compartir tu vida. Pensé mucho en esto en la maratón la verdad. Y me di cuenta de que en ese sentido soy muy afortunada, porque tengo un mundo precioso detrás de la pantalla de Instagram. Y además, me gusta realmente lo que hago y esa maratón la estaba corriendo por mí, porque realmente me hacían muchísima ilusión enfrentarme a ese gran reto de una manera un poco más deportiva y menos festiva esta vez.

Aunque para mí el objetivo de disfrutar ha de ser el primero de la lista en una carrera de esta magnitud, quería también en esta ocasión esforzarme un poco más y sentir que la hacía bien. Con cabeza y estrategia. Reconozco que si que pensé en lo orgulloso que estaría de mí Raúl (@raul365run_) si seguía todos sus consejos, y con ello conseguía hacer lo que para alguién consagrado en el mundo del atletismo o running o como lo queramos llamar, era una carrera de perfecta ejecución. (enhorabuena desde aquí por esa MMP de 2,27 que me parece una locura pero que sabía que ibas a conseguir).

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¡Qué importante es tener una estrategia en una carrera como esta! Me imagino que para todas es importante tener un plan, pero la diferencia es que si en un 10k o incluso en una media te la juegas, seguramente, mejor o peor, puedas terminar. Pero en un maratón esto no es así. Si te pasas al principio tienes muchas posibilidades de que el famoso muro te enganche al final y pueda hacer incluso que te retires.

Raúl me había explicado su experiencia en el Maratón de Frankfurt cuando se tuvo que retirar. Y como sintiéndose genial toda la primera parte, de repente a partir del 28 se empezó a encontrar sin fuerzas y llegó un momento en que prácticamente no podía andar (el famoso muro). Por eso en los días previos miramos mis ritmos de los últimos entrenamientos y le hice una pregunta que para mí fue vital para esta prueba. Y era que qué ritmo me debía poner como límite para no bajar de él en la primera mitad por muy bien que me sintiera. Decidimos que este debía estar en torno a 5,30 min/km.

Porque otra pregunta que le hice fue. En un maratón, ¿qué es más importante guiarse por el pulso o por el ritmo? Y me contestó algo muy interesante.

 El pulso en un maratón debe ser un indicador de alerta, si estamos muy cerca de nuestro umbral anaeróbico durante la primera mitad, tenemos muchas posibilidades de que el cuerpo se vaya como “intoxicando” y llegue un momento que colapse. Así que está bien tener una idea de que pulso no debo sobrepasar durante cada fase de la carrera.

Yo siempre corro con pulsómetro y me guío mucho por lo que me va marcando.Sabía que los primeros 10 los quería hacer por debajo de de 155 pulsaciones por minuto, los siguientes por debajo de 160, los 10 siguientes por debajo de 165 (mi umbral) , y en la última parte ya dejarme llevar y no mirarlo tanto si me encontraba bien.

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Sin embargo, para mi sorpresa y esto yo creo que sí que depende del día, el día del Maratón de Chicago me encontraba espectacularmente bien, y mi pulso se mantenía a 150 incluso a ritmos más bajos de ese 5,30 que me había propuesto no sobrepasar.

Así que aquí estuvo la clave de mi éxito, si me hubiera dejado llevar por las sensaciones, podría haber apretado más desde el principio, empezar los primeros km a 5,20. Sin embargo, sabía, que ese no es mi ritmo de rodaje largo, y nunca sabremos cómo podría haber reaccionado mi cuerpo tras 30 km a ese ritmo por muy bien que me parecía que estaba, pero probablemente hubiera colapsado. Así que me quedé ahí, tranquilita en mi 5,30 incluso 5,40. Ya habrá tiempo para apretar al final.

Y así fue, los kilómetros volaban a mi paso y se me hacía cada uno más rápido que anterior. En cada avituallamiento bebía agua y gatorade para reponer sales. Y cada 10km tomaba un poco de algún gel que llevaba. Me sentía enérgica y no me dolía nada. Iba alucinando con la cuidad, con la gente, con la cantidad de voluntarios y la animación.

Mirad que bonito el vídeo que fui grabando durante la carrera con mi Go-Pro.

Alucinaba de la suerte de poder correr así, y sobre todo de que no me doliera nada. Poco antes de mí, en el maratón salía el cajón de personas con discapacidad, así que a lo largo del recorrido fui adelantando a muchos de ellos. Se me ponía la piel de gallina al verles e imaginarme el valor que le tenían que echar a la vida para estar ahí. Eso era más gasolina que ningún gel que me pudiera tomar. Pensaba si ellos pueden, cómo no voy a poder yo.

Y así llegue al km 35 y creo que fue el primer momento en el que pensé, ahora si lo tienes hecho Pau, aprieta un poco y disfruta! Y así empecé a correr más rápido y fui recortando el tiempo de la primera mitad. Según Raúl esta es una de las claves también para un maratón de éxito “pasar la primera mitad en más tiempo que la segunda”. Dice que si miras los tiempos de los ganadores de esta prueba casi siempre es así.

Me sentí tan bien los últimos kilómetros que os prometo que no quería que terminara. Y terminó, y conseguí disfrutar como una enana y bajar mi anterior marca en 20 minutos!! Pero sobretodo me quedé con ganas de más.

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Si antes de mi primer maratón decía que quería hacer una, una vez en mi vida a los 33, hoy me retracto de mis palabras y  espero tener toda una vida para poder completar las 6 grandes, Londres, Boston, Tokio, NY, Chicago y Berlín. ¡¡¡Ya llevo una!!!

Con todo esto me he permitido hacerme a mí misma un decálogo de cosas que nunca quiero olvidar, por más maratones que lleve en mis piernas.

  1. Nunca le pierdas el respeto a una maratón, o esta te pondrá en tu sitio.
  2. Recuerda siempre que esto lo haces para disfrutar y hacerle un bien a tu cuerpo, no machacarlo.
  3. Corre con pulsómetro para ver como va reaccionando tu cuerpo y no sobrepasar los umbrales en los que te sientas bien.
  4. Estrategia de carrera. Empieza despacio, ya habrá tiempo de recuperar. No hay nadie que se haya equivocado por empezar demasiado despacio.Pasa siempre más lento la primera mitad que la segunda.
  5. Conoce cuál es tu ritmo que no debes superar en los primeros 30km independientemente de lo bien que te sientas.
  6. Pregúntate siempre si lo haces sólo por ti, porque tú eres el que va a tener que llegar a la meta.
  7. Bebe agua y bebida energética en todos los avituallamientos, no te saltes ni uno.
  8. Sonríe cada vez que puedas y te acuerdes, una sonrisa puede darte mucha gasolina.
  9. Toma los geles que hayas probado en el 10, 20 y 30 aunque sientas que no lo necesites. Tus reservas van bajando y en cualquier momento de pueden vaciar.
  10. Recuerda que tienes que guardar fuerzas para el Inspira Jump al final!!! 😉

Espero que os haya inspirado esta crónica y os meta algún gusanillo en el cuerpo.

Yo ahora me he escapado a disfrutar de unos días con mis sobrinos que se han mudado de Edimburgo a California y no podía haber cruzado el charco sin pasarme a disfrutar de ellos con lo que les echo de menos. Ya os iré contando cosas desde aquí. Frase para hoy:

“Si pones el alma y el corazón en lo que haces y además lo ejecutas con cabeza, el resultado solo puede ser algo mágico”

Un abrazo enorme.

Pau

Nota.  Los cascos con los que corrí la Maratón de Chicago son los 1more. Son bluetooth y la batería dura bastante! Me aguantaron las 4 horas de la maratón y siguen vivos! He conseguido un código de descuento del 10% usando el código #1MOREPAU. Aquí tenéis la web

 

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