¡Buenos días equipo! Estamos ya llegando a la recta final del año y ya empieza a oler a Navidades. Sois muchos los que me habéis escrito por Instagram pidiéndome ayuda porque no encontráis la motivación para seguir entrenando esta época del año y preguntándome qué podéis hacer. Hoy os lo voy a resumir en una sola palabra: amabilidad.

El tema de la motivación para hacer deporte en navidades es un tema del que ya he hablado varías veces en el blog.

Por ejemplo en este post os contaba cómo hacer para seguir corriendo en invierno con frío, y os dejaba mi decálogo de motivación para ello. Os recomiendo que lo leáis, pues a mí me ayuda mucho.

Además, en ese post hablábamos sobre la importancia de tener una buena equipación que nos permitiera entrenar en invierno y, precisamente, esta semana he actualizado la tienda de mi web con los modelos de Nike que estoy utilizando este otoño. Echadle un vistazo, porque molan mucho.

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La amabilidad y su importancia respecto a la motivación

Como os decia al principio, hoy quiero hablaros de un aspecto que es clave para mantener la motivación, para tener buenos hábitos y sobre todo para cuidarnos y sentirnos mejor. La amabilidad y el amor a nosotros mismos. Os explico por qué.

Uno de los lemas más famosos y que creo que más nos ha inspirado a todos en momentos determinados en los que fallan las fuerzas es el famoso “JUST DO IT” de Nike.

Es así, cuando no encontramos la motivación para entrenar, estamos cansados o nos da pereza, solo el hecho de escuchar estas palabras: “SIMPLEMENTE HAZLO”, a mí al menos, me ha convencido en innumerables ocasiones.

Por ejemplo, algunos domingos que estaba cansada y no me apetecía correr, cuando me aparecía la notificación de “Hoy es ‘Just do it Sunday’, sal a correr aunque sea 5 km”, os aseguro que lo hacía. Me decía, “es verdad, tiene razón” venga aunque sea un ratito suave. Y la mayoría de las veces, una vez vencía la pereza, y salía diciendo “bueno por lo menos voy a hacer algo suave”, al final me animaba y me hacía 10 km o más.

Sin embargo, a veces en el mundo del deporte estos mensajes tienen un carácter agresivo, como de tener que ir más allá, tener que superarnos a nosotros mismos y que ser el mejor…etc. Mensajes con un punto de presión que creo que en momentos en los que estamos bajos, sirven más bien para desmotivarnos aun más.

Nos tomamos el, “simplemente hazlo”, como “ponte al límite” y en ese ponte al límite podemos someter al cuerpo a esfuerzos que no le convienen, hasta el punto de lesionarnos.

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Así que, a lo mejor la pregunta no es tanto, ¿qué hacemos? Si no, ¿cómo lo hacemos?

Una de las palabras que más aparece en todos los textos budistas o de mindfulness que estoy estudiando últimamente es la amabilidad.

En nuestro idioma, la amabilidad se asocia más a ser educado con otros e incluso tiene un carácter hasta negativo, de ser condescendiente… sin embargo, en la cultura oriental es un término que está asociado a la sabiduría y al poder, porque está considerado el antídoto a la agresión.

Con agresividad, puedes conseguir algunas cosas, pero con amabilidad puedes conseguir casi todo. La amabilidad, es como el agua, con tranquilidad se puede llegar a cualquier a cualquier objetivo, la agresividad es más como el fuego, puede hacer que algo arda instantáneamente pero no dura. Además, pensando que somos un 70% agua, tenemos mucha amabilidad para nosotros.

La amabilidad nos da conciencia y perspectiva para conseguir nuestros objetivos. La agresividad hace que nos perdamos en ellos. La agresividad es una solución a corto plazo para un problema a largo plazo. La amabilidad es persistente, es un símbolo de esfuerzo pero sin estrés.

Cuando salimos a correr con esa actitud amabilidad tenemos una mente menos crítica, no nos obsesionamos con los objetivos y estos vienen solos. Tratándonos bien a nosotros mismos somos capaces de conseguir mucho más que obligándonos y presionándonos para ello. No sufrimos con nosotros mismos, sino que hacemos lo mejor que podemos. La mayoría de las veces nos sorprenderemos.

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Como la amabilidad viene de la inteligencia, claramente podemos ver nuestros malos hábitos, ver aquellas cosas que no nos están haciendo bien, y darle la vuelta para convertirlos en positivos. La agresividad por el contrario suele venir de una falta de confianza y de amor por nosotros mismos que nos bloquea no permitiéndonos salir de la espiral de negatividad.

Esta amabilidad hacia uno mismo se puede desarrollar con simples pensamientos. Lo primero es hacerse amigo de uno mismo. Ser conscientes de lo que somos capaces de hacer y no dejar que nos presione lo que no podemos  hacer.

A mí ha sido esa amabilidad la que me ha ayudado a terminar cada uno de mis maratones. Con la sensación de simplemente ir haciéndolo, sin presionarme, sin tratar de forzar nada, con la sensación de poder hacerlo una y otra vez.

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Así que de cara a plantearte tus objetivos de estas navidades, ten en cuenta los siguientes consejos:

  • Acepta que seguramente sea una época del año donde tengas más compromisos, más reuniones sociales, más comidas familiares y cueste más mantener el ritmo de entrenamientos. Está bien, hay momentos para todo.
  • Ten confianza en tus posibilidades. Si quieres podrás sacar algo de tiempo para dedicarte a ti mismo y poder estar así mucho mejor para los demás. A veces es cuestión de organizarse. Prioriza qué días podrás hacerlo, anótalo en tu agenda y simplemente puedes irlo haciendo.
  • Trátate con cariño, no te presiones, si algún día no se puede no pasa nada. Mañana lo harás, pero no dejes que día a día vayas postergando y caigas en una espiral negativa que de malos hábitos.
  • Con disciplina amable hacia ti mismo, reconoce que quieres mantener un equilibrio en el que tu salud y tu bienestar también tengan un espacio protagonista. A veces será necesario ser un poco riguroso para conseguirlo.
  • Agradécete por ello, reconoce cada vez que hagas un esfuerzo o hayas conseguido sacar tiempo y date un pequeño premio, ya sea una ducha de agua caliente o un masaje.
  • Recuerda que la amabilidad mueve montañas, mientas que la agresividad las crea.

Y recuerda que si necesitas cualquier apoyo aquí me tienes para lo que sea, un consejo o empujoncito, o una palabra amable.

Mis mejores deseos para estas navidades

Pau

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